martes, 10 de noviembre de 2009

Educar en valores : Una tarea difícil

En la antigua Grecia uno de los propósitos mas importantes era el de alcanzar mediante la educación el ideal de integridad humana que incluía junto con la formación intelectual, el desarrollo ético y moral.
Más cerca de nuestros días la escuela nueva ha destacado como objetivo de la educación: la tolerancia, la igualdad y la solidaridad. De esta manera para nuestro ordenamiento educativo el objetivo primero y fundamental de la educación es proporcionar a los niños y niñas a los jóvenes de ambo sexos una formación plena que les permita conformar su propia identidad, así como construir una concepción de la realidad que integre a la vez el conocimiento y la valoración ética y moral de la misma.
Los cambios a nivel científico, los procesos migratorios, los desequilibrios socio-económicos hacen que no solo tengamos una sólida moral individual sino que es necesario construir nuevas formas éticas de convivencia ciudadana sobre la base de la cooperación, el dialogo y la solidaridad que llevara a una sociedad mas justa, solidaria y democrática.

domingo, 8 de noviembre de 2009

¿ Qué aprenden los niños?

Aprenden lo que se les enseña y también lo que no queremos que aprendan, pero que enseñamos y transmitimos sin que nos demos cuenta. Finalmente:


Aprender de los niños

Quizás a veces tendríamos que preguntarnos cómo nos ven los niños a los mayores?
Veámos la reflexión que hace un niño pequeño, cuando se le pregunta ¿ qué quieres ser de mayor?
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Esto es Esparta

Historia de la Educación

La educacion en la Edad media

Serie de Educación en valores

Antecedentes Históricos

La ciudadania en la Edad Media

Características:

Relacion ciudadanía-cristianismo
Resurgir de idea clasica de ciudadanía

La ciudadanía era un privilegio en una ciudad pero no en un estado.

Principe gobierna, los súbditos obedecen y los señores feudales dominaban a los vasallos.

Florecimiento de la ciudadanía se da por:

Separación de ciudadanía y cristianismo
Fortalecimiento del Derecho Romano
La liberación del control eclesiástico/ secular

En Italia destacan las ciudades-estado.


La era de las revoluciones

La ciudadanía adopta una nueva perspectiva en el S. XVII y pasa de hablarse de los deberes a hablarse de los derechos.

Un autor destacado de esta época fue Rousseau.

En la revolución americana apareció el concepto más poderoso, el de los derechos.

En los alrededores de la revolución francesa se consagraron con la Declaración de Derechos del Hombre y del Ciudadano.

Hay asuntos que requiere una atención especial:

La tradición cívica republicana de que todo ciudadano debe realizar el servicio militar.
La necesidad de crear un sistema nacional de educación en el que tuviera cabida la educación cívica.


Época Moderna

A finales del S. XVIII la palabra “ciudadano” se despojaba de su connotación municipal para acercarse a la de estado.

Surge en Alemania el concepto de Volk que implica que toda persona nace con una nacionalidad y esta no puede ser transferida.

En el S. XX se uso este concepto para ser usado como doctrina nazi y promulgar así la ley antisemita.

Otros casos similares en esta época fueron el apartheid o los estados sureños de Estados Unidos.

Los últimos años del S. XX constituyeron una etapa de creciente conciencia y sensibilidad étnicas en todos los continentes.

A finales del S. XX se pretende una ciudadanía mundial como consecuencia de dos acontecimientos fundamentales:

Mentalización sobre los problemas medioambientales del mundo
Desmoronamiento del comunismo

jueves, 5 de noviembre de 2009

Educación para la Ciudadanía: una materia emergente








La necesidad de crear una educación cívica, hizo pensar hacia los años de la revolución francesa, ¿cómo realizar tal educación? ¿A través de todas las asignaturas? Esa parecería la respuesta primera y evidente. Sin embargo los hechos muestran que por más transversalidad que se ha predicado en los últimos decenios, el resultado no se ha logrado. ¿Cuál es el problema de esta asignatura? Que el aceptarla supone el fracaso de otras materias donde se deben plantear esos problemas, esta nueva asignatura, no sería necesaria si en todas las asignaturas se diese una reflexión que personalice los conocimientos que se imparten. ¿Cuál es su peligro? Moralizar trivialmente sin fundamentar en una buena teoría y sin referirse a una praxis concreta; tomar retales de otros lados y dejándolos en pura desconexión; comprenderse como alternativa a la filosofía, la historia, la ética y la religión.

Educación Ciudadana en Otros Países

En Europa

En los países de la UE la Educación para la ciudadanía existe como asignatura independiente en Inglaterra, Irlanda, Italia, Suecia Francia, Bélgica, República Checa, Portugal, Luxemburgo, Holanda, Polonia, Eslovenia, Estonia y Grecia. Y como contenido transversal o integrado en otras asignaturas en Dinamarca, Hungría, Alemania, Chipre, Noruega y Finlandia. En Estados Unidos tiene una gran tradición dentro del republicanismo, que considera que el “ciudadano virtuoso” es la pieza fundamental de la democracia.

Se imparte como “Educación del Carácter”, y como “Educación para la democracia”. Los enfoques son diferentes. En Francia, por ejemplo, tiene un contenido fundamentalmente jurídico, político y social. En el Reino Unido, el Advisory Group on Citizenship, dio un informe en septiembre de 1998 que decía que los alumnos tenían que comprender y razonar los siguientes conceptos, entre otros: derechos y responsabilidades, justo, injusto, bueno, malo, norma, ley, perdón, castigo, justicia, equidad, elección, riqueza, mercado, pobreza, caridad, ayuda, derechos humanos.
Pero, además, la Education Reform Act de 1988 encomendó a la escuela: ”promover el desarrollo espiritual, moral, cultural, mental y físico de los alumnos”.Para cumplir esta orden, las autoridades educativas tuvieron que definir los términos mencionados. En 1994 y en 1999, se volvió a revisar con toda seriedad la definición de “educación espiritual”. Un planteamiento parecido resulta inimaginable en España.

América Latina

En América Latina, desde hace al menos un siglo, se ha apuntado por un claro propósito, el de contribuir a la formación ciudadana.

Dando una vista al pasado de estas naciones podemos ver que los regímenes políticos han ido cambiando, de gobiernos autoritarios a gobiernos electos indistintamente.

Durante la mayor parte del siglo XX la noción de ciudadanía se limitaba a aceptar los límites territoriales del estado, las instituciones del estado y sus leyes, y, en algunos casos a promover la participación periódica en elecciones. Poco a poco se ha demostrado que la Educación para la ciudadanía puede construir una cultura democrática como forma de vida.

Unos ciudadanos formados e informados en sus derechos y obligaciones harán de las naciones Latinoamericanas, unas naciones realmente democráticas.

Concepto de ciudadanía en la historia Grecia y Roma: "Esparta, Atenas y Roma".






Concepto de ciudadanía en la historia
• Grecia y Roma: Esparta, Atenas y Roma.

Esparta:
Esparta fue una de las principales ciudades-estado de la Grecia clásica, situada en torno al 700 antes de Cristo. Se podría considerar a Esparta como la peculiar creadora de la idea de ciudadanía.







Espartanos: una vida dedicada a la guerra
A los pies del monte Taigeto, en el Peloponeso, se alzaba la orgullosa ciudad de Esparta. Sus ciudadanos, educados con extrema dureza, perdían cualquier atisbo de individualidad para convertirse en guerreros ímplacables, cuyo único objetivo era combatir por su patria hasta la muerte.


Una sociedad cuyos miembros eran educados desde niños para combatir, y cuyos ciudadanos sólo tenían como ocupación la guerra. Esto era Esparta: un Estado que hacía de cada hombre un soldado. La fiereza de los espartanos, su valor, su frugalidad y ese orgullo de hombres libres descendientes de los hijos de Heracles se convirtieron en modelo de radicalidad moral y de sometimiento de los ciudadanos a las leyes y costumbres de su ‘polis’, su ciudad. Esparta era una sociedad fuertemente cohesionada por una vida de cuño militar y una estricta educación, en la que los niños abandonaban pronto el núcleo familiar para tomar conciencia de su pertenencia a una ciudadanía igualitaria y solidaria a la que, llegado el caso, tendrían que defender con su vida. Una sociedad en la que la cobardía en los hechos de armas no conllevaba únicamente el deshonor, sino una exclusión social absoluta que llegaba a la prohibición de contraer matrimonio y de participar en instituciones y festejos públicos. La sociedad espartana se dividía en tres estamentos: el ‘demos’, los hombres libres, los únicos que tenían derechos; los periecos, emigrados de otras regiones de Grecia que vivían y trabajaban allí, aunque no participaban en las instituciones; y los hilotas, los esclavos, que provenían de los territorios sometidos de Laconia y Mesenia, podían tener familia propia, no eran vendidos y no vivían en las casas de los amos. Se decía que Esparta era la tierra en la que se podía encontrar a los hombres libres más libres y a los esclavos más esclavizados. Parece que Esparta surgió a inicios del siglo VIII a.C. como una unión de varias comunidades en torno a la ribera del Eurotas: las cuatro aldeas que formaban propiamente Esparta, a las que se añade el núcleo de Amiclas, al sur del valle. Los espartiatas estaban divididos en tres tribus dorias: ‘pamphylleis’, ‘hylleis’ y ‘dymanes’. Pocas décadas después de su unión, las cuatro comunidades llevaron a cabo una serie de guerras para ampliar su territoriohasta apoderarse de Laconia y, posteriormente, cruzar la elevada cordillera del Taigeto para someter Mesenia entre los años 740-720 a.C. Licurgo desempeñó un papel fundamental en la historia arcaica de Esparta, fue un célebre legislador que introdujo las reformas que caracterizaron el Estado espartano y dictó las leyes que marcaron la vida y costumbres de los lacedemonios, como se conocía a los espartanos por su país, Lacedemonia. En Esparta se prohibió el enriquecimiento individual de los ciudadanos y se castigó el ánimo de lucro; sus propiedades eran rigurosamente controladas por un Estado que prohibía la posesión de oro y plata, y que acuñaba una moneda de hierro de escaso valor y cuyo peso la hacía difícilmente transportable, algo que se convirtió en objeto de burla para el resto de los griegos. Desde el mismo instante de su nacimiento, los espartanos estaban al servicio del Estado: los muchachos, para ser soldados, y las jóvenes, para ser madres de los mejores combatientes. La educación estaba encaminada tanto al fortalecimiento físico que requería un hoplita como a la asunción de una férrea disciplina dirigida a borrar cualquier rasgo de individualidad.










Atenas:
Atenas fue la cuna de la democracia.
La ciudadanía se basaba en el principio de igualdad, en la libertad y en la participación.





La democracia ateniense
Fue imperialista, conoció episodios turbios y excluyó de su seno a mujeres, extranjeros y esclavos. Y, con todo, el régimen democrático de Atenas fue el único sistema político de la Antigüedad que hizo de la mayoría de sus miembros dueños de su propio destino. Es sabido que el término «democracia», «gobierno del pueblo», es invención de los griegos de la Antigüedad. Desde luego, su sistema no era exactamente el mismo que el de las democracias parlamentarias que se impusieron en Europa desde el siglo XIX, Pero tampoco puede negarse que en Atenas, la ciudad donde el régimen democrático griego alcanzó su máxima expresión, el pueblo tenía una conciencia muy clara de cuáles eran sus derechos e hizo todos los sacrificos necesarios para defenderlos. Aunque se cometieron errores y excesos, la democracia ateniense fue un logro extraordinario que tendría una influencia indudable en la génesis de la democracia moderna. Las raíces del sistema ateniense se encuentran en las reformas de Solón, en el año 594, por las que se restringuía el poder de la aristocracia, se daban una serie de garantías y prerrogativas a las clases populares y se establecía una legislación escrita igual para todos. Pero sería Clístenes, a finales del mismo siglo VI a.C., quien creara el modelo político que perviviría durante casi tres siglos. Su punto de partida fue una nueva ordenación del pueblo en tribus, un total de diez, establecidas con arreglo a criterios de equilibrio social y no de diferencia de clase. De cada una de las tribus procedían los representantes que figuraban en los diversos órganos de poder de la ciudad: el Consejo o boulé, donde se preparaban las leyes; la pritanía, comisión permanente equivalente de algún modo a los actuales gobiernos; los tribunales…, sin olvidar el ejército: de cada una de las tribus emanaban los diez estrategos encargados de dirigir la milicia ciudadana. La soberanía reposaba en la Asamblea o ekklesía, en la que participaban directamente todos los ciudadanos. Como contrapeso de este poder popular se mantuvo durante décadas un órgano equivalente de algún modo a los actuales senados: los arcontes, procedentes de la vieja aristocracia, y que también componían la suprema instancia judicial de la ciudad: el Areópago. Este ingenioso sistema, producto de la razón aplicada a la política, se convirtió en un modelo para todo el mundo griego, en las décadas en que Atenas ostentaba una supremacía con la que sólo podía rivalizar Esparta, modelo a su vez de Estado aristocrático. Pericles introdujo nuevas reformas en el régimen de Clístenes, y ni siquiera la derrota militar en la guerra del Peloponeso terminó con él. Serían los soberanos helenísticos los que lo desnaturalizarían hasta convertirlo tan sólo en un recuerdo.






Roma:
Muchos de los rasgos referentes a la ciudadanía romana son totalmente diferentes de los de Grecia. La condición de ciudadano en Roma se hizo mucho más flexible, e instituyeron varios grados de ciudadanía.


La democracia ateniense
Fue imperialista, conoció episodios turbios y excluyó de su seno a mujeres, extranjeros y esclavos. Y, con todo, el régimen democrático de Atenas fue el único sistema político de la Antigüedad que hizo de la mayoría de sus miembros dueños de su propio destino.Es sabido que el término «democracia», «gobierno del pueblo», es invención de los griegos de la Antigüedad. Desde luego, su sistema no era exactamente el mismo que el de las democracias parlamentarias que se impusieron en Europa desde el siglo XIX, Pero tampoco puede negarse que en Atenas, la ciudad donde el régimen democrático griego alcanzó su máxima expresión, el pueblo tenía una conciencia muy clara de cuáles eran sus derechos e hizo todos los sacrificos necesarios para defenderlos. Aunque se cometieron errores y excesos, la democracia ateniense fue un logro extraordinario que tendría una influencia indudable en la génesis de la democracia moderna. Las raíces del sistema ateniense se encuentran en las reformas de Solón, en el año 594, por las que se restringuía el poder de la aristocracia, se daban una serie de garantías y prerrogativas a las clases populares y se establecía una legislación escrita igual para todos. Pero sería Clístenes, a finales del mismo siglo VI a.C., quien creara el modelo político que perviviría durante casi tres siglos. Su punto de partida fue una nueva ordenación del pueblo en tribus, un total de diez, establecidas con arreglo a criterios de equilibrio social y no de diferencia de clase. De cada una de las tribus procedían los representantes que figuraban en los diversos órganos de poder de la ciudad: el Consejo o boulé, donde se preparaban las leyes; la pritanía, comisión permanente equivalente de algún modo a los actuales gobiernos; los tribunales…, sin olvidar el ejército: de cada una de las tribus emanaban los diez estrategos encargados de dirigir la milicia ciudadana. La soberanía reposaba en la Asamblea o ekklesía, en la que participaban directamente todos los ciudadanos. Como contrapeso de este poder popular se mantuvo durante décadas un órgano equivalente de algún modo a los actuales senados: los arcontes, procedentes de la vieja aristocracia, y que también componían la suprema instancia judicial de la ciudad: el Areópago. Este ingenioso sistema, producto de la razón aplicada a la política, se convirtió en un modelo para todo el mundo griego, en las décadas en que Atenas ostentaba una supremacía con la que sólo podía rivalizar Esparta, modelo a su vez de Estado aristocrático. Pericles introdujo nuevas reformas en el régimen de Clístenes, y ni siquiera la derrota militar en la guerra del Peloponeso terminó con él. Serían los soberanos helenísticos los que lo desnaturalizarían hasta convertirlo tan sólo en un recuerdo.