

La necesidad de crear una educación cívica, hizo pensar hacia los años de la revolución francesa, ¿cómo realizar tal educación? ¿A través de todas las asignaturas? Esa parecería la respuesta primera y evidente. Sin embargo los hechos muestran que por más transversalidad que se ha predicado en los últimos decenios, el resultado no se ha logrado. ¿Cuál es el problema de esta asignatura? Que el aceptarla supone el fracaso de otras materias donde se deben plantear esos problemas, esta nueva asignatura, no sería necesaria si en todas las asignaturas se diese una reflexión que personalice los conocimientos que se imparten. ¿Cuál es su peligro? Moralizar trivialmente sin fundamentar en una buena teoría y sin referirse a una praxis concreta; tomar retales de otros lados y dejándolos en pura desconexión; comprenderse como alternativa a la filosofía, la historia, la ética y la religión.
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